miércoles, 2 de julio de 2014

La agricultura climáticamente inteligente contra los efectos del cambio climático



FAO manda un mensaje a los productores, para cambiar sus sistema de producción, planificar el uso de recursos y asegurar la sostenibilidad.

En el último siglo, la evolución de la industria alimentaria ha dejado marca en nuestro planeta. Por la falta de planeación, hoy enfrentamos las consecuencias de la tala inmoderada, la destrucción de hábitat, la erosión de los suelos, la escasez del agua. El efecto conjunto se ve reflejado en el calentamiento global.
Después de años de incredulidad y escépticismo, son cada vez más evidentes los efectos del cambio climático. Quizá sea un buen momento para considerar un cambio de profundidad implementando alternativas en distintos sectores, comenzando con la producción de alimentos.
Hoy leo en Teorema Ambiental una mención a una reciente publicación de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), donde aseguran que el impacto del cambio climático sobre los sistemas agrícolas impulsan la resiliencia y la capacidad de adaptación de las comunidades rurales para salvaguardar la seguridad alimentaria mundial.
En palabras de Helena Semedo, directora general adjunta de la FAO,
Un cambio hacia la agricultura climáticamente inteligente no sólo ayudará a los agricultores a protegerse ante los efectos adversos del cambio climático y supone una forma de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, sino que también puede mejorar los rendimientos agrícolas y los ingresos familiares, haciendo a las comunidades más fuertes y más resilientes.
En todo el mundo hemos visto los efectos de los fenómenos meteorológicos y el aumento de temperaturas, mismos que afectan a los cultivos, la ganadería, la silvicultura, la acuicultura. Por esto mismo, FAO sostiene que es hora de transformar los sistemas de producción alimentarios, que sean “climáticamente inteligentes”, para lograr:
  • Sistemas productivos más eficientes.
  • Planificación efectiva y cuidadosa de uso de recursos naturales.
  • Promover la reducción de la pobreza y el crecimiento económico.
Una buena propuesta que podría ayudar a los pequeños productores a evitar perdidas de cultivo o producciones enteros. Sin embargo, ¿qué ocurre con las grandes empresas que seguirán destruyéndolo todo?
Esta es una razón de peso para apoyar al productor local, quien tiene la oportunidad de hacer bien las cosas; de darnos alimentos de calidad, cultivados con amor y de manera consciente. Espero que pronto se implemente algún programa en este sentido, en apoyo a todos ellos.
(De Veo Verde, 30 de junio, 2014)

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