sábado, 19 de julio de 2014

300 mil agricultores norteamericanos en picada contra Monsanto



Cerca de 300.000 agricultores estadounidense se unieron con el fin de demandar a Monsanto por contaminar sus campos, a las personas y a la naturaleza.

Monsanto, la empresa de semillas manipuladas genéticamente, sigue sumando enemigos en todo el mundo y principalmente en su país de origen EEUU.
Cerca de 300.000 agricultores estadounidense se unieron con el fin de demandar a Monsanto por contaminar sus campos, a las personas y a la naturaleza. Son millones de hectáreas de campo, de medianos y pequeños agricultores, las que se han contaminado con semillas transgénicas con la polinización.
Lo que más les preocupa al gremio de agricultores, es que esto sucede sin que ellos lo quieran y como si fuera poco, la empresa Monsanto les cobra y además los demanda por utilizar sus semillas. Una práctica poco transparente que esta sucediendo en varias partes del globo. De hecho, algunos países han cortado el problema de raíz prohibiendo toda semilla que venga de Monsanto.
La jueza Naomki Buchwald, del distrito sur de Nueva York, decidirá este mes si efectivamente se concreta ante un juzgado la demanda contra esta mega corporación. Otros 270 mil granjeros orgánicos cursaron una demanda el año pasado, pero aun no tienen una respuesta satisfactoria.
En Estados Unidos un 90% de los campos de cultivo tienen semillas trangénicas. Monsanto ha sido mundialmente conocido por perseguir a los pequeños agricultores cobrándoles los derechos de las semillas, muchas granjas han tenido que ser vendidas y miles de  granjeros han terminado en la calle, o endeudados con Monsanto a pesar de nunca haber plantado una de sus semillas intencionalmente.
Claramente, Monsanto gana más cobrando por las patentes de las semillas que vendiéndolas. Una gran parte de agricultores norteamericanos han decidido unirse a "rebelión orgánica" que pretende utópicamente que de una vez por todas la ley apoye a los pequeños trabajadores y no a las grandes transnacionales.
“Las amenazas de Monsanto y el abuso a los agricultores y sus familiares se detiene aquí” exclamó Jim Gerritsen, presidente de los Productores de Semillas Orgánicas y la Asociación de Comercio.  Los agricultores se amparan en la tan mencionada "democracia norteamericana" y exigen el derecho a elegir que tipo de comida plantar y que alimentos dar a sus familias.
Los demandantes son miles y su demandas son absolutamente justas, pero hay un factor que juega en su contra: Las influencias de las transnacionales.
Si Monsanto no ha caído, es por que en Estados Unidos y en el mundo tienen "santos en la corte", o mejor dijo importantes influencias en los centros de poder de las naciones.
Sin ir muy lejos nos enteramos que el ex abogado del Departamento de Agricultura de EE.UU. ha trabajado para Montsanto, se trata de Michael Taylor, quien recientemente fue nombrado como el comisionado adjunto de alimentos en los Estados Unidos, Food and Drug Administration (FDA).
Hay que recordar que el FDA ha sido la piedra en el zapato de los grupos de protección al consumidor, ya que esta administración jamás permitió que en los Estados Unidos se etiquetaran  los productos que eran modificados genéticamene, siendo que en Europa  y en otras latitudes, cualquier alimento que sobrepase un 0,9% de contenido transgénico debe advertirlo en una etiqueta.
Cabe señalar, que seguramente Taylor es solo uno de los palos blancos que esta transnacional de ingeniería genética tiene a la cabeza de ciertas autoridades estadounidenses. (Tomado de Veo Verde)

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